El Sistema de Numeración Griego
Santiago Casado
El primer sistema de numeración griego se desarrolló hacia el 600 A.C. Era un sistema de base decimal que usaba los símbolos de la figura siguiente para representar esas cantidades. Se utilizaban tantas de ellas como fuera necesario según el principio de las numeraciones aditivas.
Para representar la unidad y los números hasta el 4 se usaban trazos verticales. Para el 5, 10 y 100 las letras correspondientes a la inicial de la palabra cinco (pente), diez (deka) y mil (khiloi). Por este motivo se llama a este sistema acrofónico.
Los símbolos de 50, 500 y 5000 se obtienen añadiendo el signo de 10, 100 y 1000 al de 5, usando un principio multiplicativo. Progresivamente este sistema ático fue reemplazado por el jónico, que empleaba las 24 letras del alfabeto griego junto con algunos otros símbolos según la tabla siguiente
De esta forma los números parecen palabras, ya que están compuestos por letras, y a su vez las palabras tienen un valor numérico, basta sumar las cifras que corresponden a las letras que las componen. Esta circunstancia hizo aparecer una nueva suerte de disciplina mágica que estudiaba la relación entre los números y las palabras. En algunas sociedades como la judía y la árabe, que utilizaban un sistema similar, el estudio de esta relación ha tenido una gran importancia y ha constituido una disciplina aparte: la kábala, que persigue fines místicos y adivinatorios.
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8:48
PLAN LECTOR
OBJETIVOS:
- Mejorar el nivel de competencia lectora del alumnado del centro, potenciando la eficacia lectora.
- Conseguir lectores eficaces que lean rápidamente y entiendan y recuerden lo que han leído.
- Aportar técnicas de estudio y potenciar hábitos de comprensión y razonamiento.
- Descubrir el goce de la lectura y escritura
- Disfrutar a partir de las estrategias de animación a la lectura.
- Fomentar la lectura entre los padres y madres de nuestro centro; como punto de apoyo fundamental para conseguir mejores objetivos lectores con sus hijos/as.
- Continuar con el inventario de los volúmenes de la biblioteca del centro con el programa Abies.
- Participar, tanto aportando ideas como colaborando, en cuantas actividades se planteen desde el proyecto intercentros “Barbate lee”.
PROPUESTA DE ACTIVIDADES
- EN HORARIO LECTIVO:
• Media hora de lectura diaria.
Cada día se dedicará media hora a la actividad lectora. Esta actividad deberá programarse y coordinarse tanto en los ciclos como en los equipos de nivel; donde se acordará aquellas lecturas que sean más adecuadas, tanto por los temas (acordes con las fechas: derechos humanos, Andalucía,…) como por la forma (prosa, poesía, cuentos,…) o la estrategia lectora a seguir (lectura en voz alta, silenciosa, modelo lector del profesor/a,…).
• Una sesión semanal de Biblioteca.
Cada grupo de alumnos/as asistirá a la biblioteca del centro en una sesión lectiva por semana; para lo cual se arbitrará un horario al respecto.
En esta sesión, el alumnado aprenderá el comportamiento que todos/as debemos tener en ese lugar. Cada tutor/a, según su programación de aula, decidirá el tipo de lectura (individual, grupo, modelo lector,…)
• Préstamo de libros.
Esta actividad, en un futuro también se realizará desde la biblioteca del centro (cuando se complete el trabajo en el programa Abies).
Desde el aula y coordinado por el tutor o tutora, el préstamo se puede realizar de la siguiente manera.
- El tutor/a recogerá de la biblioteca del centro los libros que le sean más adecuados, anotando los datos en el cuaderno de préstamos de la Biblioteca.
- Los alumnos/as se llevarán a casa como préstamo un libro de lectura; éste será el adecuado al nivel de lectura de cada alumno/a.
- Los viernes (u otro día de la semana que se acuerde), se producirá el cambio de libro; los tutores/as llevarán control del libro que se lleva cada alumno/a.
- Los tutores/as reunirán a los padres/madres para hacerles ver que deben responsabilizarse tanto de la integridad física y del cuidado del libro como de la lectura por parte del mismo de su hijo/a.
- Así mismo, los tutores/as darán a los padres/madres todas aquellas normas que se crean convenientes (éstas deben decidirse en el ciclo), para que la lectura del libro por parte del alumnado sea lo más eficaz posible; como puedan ser: leer junto a sus hijo/a un ratito al ir a la cama, la iluminación debe ser la adecuada,...
• Mural de lectores.
En cada aula se colocará un mural de papel continuo, que cada grupo de alumnos/as puede decorar a su gusto y manera; en él estarán colocados el mismo número de sobres que de alumnos/as.
En cada sobre habrá una tarjeta con el nombre de un alumno/a, con espacio para que éste vaya escribiendo el título de los libros que vaya leyendo.
Cada tarjeta tendrá capacidad para un número de libros (el que determinen los maestros/as de cada ciclo) y al terminar de completar la tarjeta el alumno recibirá un diploma de lector.
Aquellos/as alumnos/as que vayan consiguiendo más de un diploma se convertirán en lectores de primer grado, segundo grado,... o bien de un color determinado (todo ello con el objetivo de irlos entusiasmando en conseguir objetivos e irse superando a sí mismos).
Al terminar de leer un libro, el alumno/a, según el curso y el nivel en que se encuentre rellenará una ficha; ésta, deberá de ser los más sencilla posible, de manera que el alumno/a no la vea como un hándicap. Nuestro objetivo es que los alumnos/as disfruten con la lectura por ella misma.
• Audición de textos:
Se potenciarán en el aula las audiciones, como elemento para la mejora de la comprensión oral. Las audiciones pueden ser de textos grabados en casette o CD-rom o bien, lecturas de viva voz del maestro/a o incluso compañero/a del mismo o de otro nivel.
• Velocidad lectora:
Aunque no se pretende entrar en la discusión de si la velocidad lectora es más o menos relevante en el nivel de lectura del alumnado, sí que no tiene discusión que es un indicativo más del nivel de lectura de los alumnos/as; siendo además un aspecto que se mide con facilidad y que nos permite expresar cuantitativamente y de manera objetiva la evolución del nivel de lectura de cada alumno/a.
A partir del segundo curso (aunque se puede plantear, según los casos, a lo largo del primero), cada tutor/a deberá llevar un control de velocidad lectora de cada uno de sus alumnos/as. Éste será uno de los datos a reseñar en el Informe Individualizado de los alumnos/as de final de curso o de ciclo (según proceda).
Las maestras de apoyo y horario 0, ayudarán pasando al alumnado el control de velocidad lectora; tratando que, en la medida en que ello sea posible, se realice con una frecuencia de una vez al mes.
Los resultados de los controles quedarán plasmados en un cartel que se colocará en el tablón del aula, para que cada alumno/a sea consciente de su avance y le sirva como estímulo para seguir trabajando.
Así mismo, la evolución de este dato nos servirá a la hora de sacar conclusiones para la memoria del presente Plan de Mejora de la Lectura.
Las lecturas para pasar las prueba serán las mismas, según el nivel, con el objetivo de que las mediciones tengan el mismo valor en los diferentes grupos de alumnos/as.
• Apadrinamiento lector.
Desde, el Proyecto lector se intentará consolidar esta actividad, comenzada el curso pasado como experiencia ocasional. Para ello se contará con la inestimable colaboración de los/las tutores/as de los grupos.
- EN HORARIO NO LECTIVO:
• Biblioteca en horario extraescolar.
La Biblioteca del centro abrirá dos horas semanales: los martes y miércoles de 16 a 17 horas.
Durante este horario cualquier miembro de la Comunidad Educativa que lo desee podrá asistir a la misma, tanto leyendo como consultando los volúmenes de la misma.
En esta hora, se dedicará un tiempo, a la lectura de un cuento, poesía, relato corto,…; dicha lectura podrá ser realizada por cualquier persona que esté interesada en la misma.
• Grupo de Teatro de madres/padres.
Continuar con la animación a las representaciones teatrales, comenzadas en el curso 07/08. Buscando la participación del mayor número de padres y madres del centro.
Este curso, además de la puesta en escena de alguna obra de teatro, proponemos el montaje de recitales poéticos hechos por los/as padres/madres para que sean escuchados por los alumnos/as.
• Taller de copla.
Puesta en marcha, con la colaboración del AMPA, en especial de una madre (Carmen Barba) de un taller de copla, destinado a los niños y niñas como expresión musical muy arraigada en Andalucía. A través de las coplas, los participantes no sólo aprenderán su música, sino que podrán apreciar la poesía que éstas esconden.
- OTRAS ACTIVIDADES.
• Participación en actividades de formación.
Desde este proyecto se animará y potenciarán las iniciativas del Claustro para la puesta en práctica de iniciativas de formación del profesorado, como grupos de trabajo, y que incidan de manera positiva en los objetivos que tratamos de conseguir con este Plan de Lectura.
• Revista escolar (Bahía Centro).
El alumnado del centro participará aportando material escrito y dibujos para el montaje del periódico del centro “Bahía Centro”, puesto en marcha desde el curso 2007/08.
En esta actividad también se animará a la participación de todos los miembros de la Comunidad Educativa; como medio de participación en la vida escolar del centro.
• Coordinación con otros proyectos y planes del centro.
Trabajando todos/as con el mismo objetivo de formar de manera integral a nuestro alumnado, la coordinadora del plan lector estará en contacto continuo con el resto de coordinadores (escuela, espacio de paz, salud e higiene,…) para que el trabajo de unos se beneficio y beneficie al mismo tiempo.
Por ejemplo, proponiendo lecturas cuyos temas estén acordes con las fechas más destacadas de cada uno de estos proyectos.
• Participación en actividades “Barbate lee”.
Continuar participando de manera activa en este proyecto intercentros, tal y como ha sido habitual en los dos cursos anteriores. Para ello, continuaremos llenando de contenido el blog de este proyecto.
http://barbatelee.blogspot.com/
Además de esto, la coordinadora del Plan podrá llevar a cabo diferentes actuaciones con el objetivo de fomentar la participación de todos/as en este proyecto: envío de circulares, ofertar actividades al profesorado y al alumnado, colocación de paneles dentro y fuera de la Biblioteca,…
Barbate, 7 de octubre de 2009
Rosario Gómez Pedrosa
Coordinadora del Plan de lectura y biblioteca
Del CEIP Bahía de Barbate
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Barbate Lee. CEIP Bahía de Barbate
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8:29

Había una vez un niño tan pequeño como un garbanzo, por eso todos le llamaban Garbancito.
Un día su mamá le dijo: quédate en casa mientras yo voy a llevarle la comida a papá que está trabajando en el bosque, pero el niño quería llevársela él. A la madre le daba miedo que al ser tan pequeño la gente no le viesen por la calle y lo pisaran, pero Garbancito se había inventado una canción para que la gente al oírle mirasen y al verlo no lo pisaran, así que la madre lo dejó ir.
Tachín, Tachín, Tachei,
Mucho cuidado
Con lo que hacéis.
Tachín, Tachín, Tachei,
A Garbancito,
No lo piséis.
Todo fue bien hasta que al entrar en el bosque empezó a llover, entonces Garbancito se refugió dentro de una col para no mojarse, pero apareció un buey que se comió la col y también a garbancito.
Mientras tanto su padre había vuelto a casa, y al contarle la madre que Garbancito había ido al bosque, decidieron ir a buscarlo temiendo que le hubiese ocurrido algo malo.
- ¡Garbancito, Garbancito!, ¿Dónde estás metido?- Gritaban sus padres desesperados.
Y Garbancito al oírles contestó: - ¡En la barriga del buey!, ¡Qué ni llueve, ni hace frío!
Entonces sus padres, que ya se habían acercado al buey, recogieron unas hierbas para limpiarle su tripa y así pudo salir Garbancito; volviendo por fin a casa de sus padres.
Fin.
Lola Utrera Rivera 1º A
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Barbate Lee. CEIP Bahía de Barbate
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8:16

Cuento de mi abuelo
Por: Miguel Ángel Quirós
Tras mucho tiempo en la guerra, un joven soldado volvió a su pueblo. Como había tenido la suerte de sobrevivir, lo primero que hizo fue dirigirse a la pequeña parroquia que allí existía para dar gracias a Dios y al viejo santo que siempre presidía el altar. Pero, cual fue su sorpresa, cuando al acercarse allí, vio que el viejo santo había sido sustituido por uno nuevo. Éste se hallaba rodeado de velas encendidas y de hermosas flores que realzaban su belleza. Arrodilladas a sus pies, varias personas rezaban con gran devoción. Mientras, el viejo santo se encontraba tirado en el rincón, cubierto de polvo y desconchado, abandonado por los que antes creían en él.
El soldado, desconsolado ante esta situación, no se resignaba a dejar a aquel “amigo” al que siempre había acudido. Pensó que ahora era “él” quien necesitaba ayuda y decidió hacer algo para devolver al viejo santo al lugar que nunca debió abandonar: el altar.
Tras mucho pensar, trabó un plan: se haría pasar por un pobre tullido y… Al otro día, el soldado se presentó en la iglesia y, en medio de la misa, se acercó al viejo santo y simuló hablar con él:
- ¿Qué…? - “No, hombre” – “¿Cómo voy a hacer eso…?” – “Bueno, bueno…” – “Si tú lo dices…Yo confío en ti”-.
Y, acto seguido, soltó una de las muletas con las que fingía ser inválido y se quedó solamente apoyado en la otra.
Gritó: -“¡Oh!”- “No me lo puedo creer” –
Mientras, la gente empezaba a mirarle con verdadera curiosidad.
De pronto, dijo: - “Nooo…” – “Eso sí que no” – “No puedo soltar la otra muleta” – “No ves que si lo hago, me caeré” – “Soy invalido, Por Dios” – “Sí, sí, yo confío en ti, pero…” – “Está bien, tú ganas”.
Y acto seguido, soltó la otra muleta.
Se oyó un “ohhh” de la gente que ya no oía la misa y el soldado empezó a gritar: -“¡Milagro!”.
De momento, el cura cogió al viejo santo, le quitó el polvo, lo rodeó de velas y flores y la gente lo llevó al altar junto al santo nuevo. Al instante, tenía una multitud rezando ante él. No hacía falta quitar a uno para poner a otro; los dos podían compartir lugar y fieles.
Entre tanto ajetreo, el soldado salió de entre la multitud. Ya en la puerta de la iglesia, miró al viejo santo y le pareció que le sonreía. El también sonrió y pensó: “Quién da recibe. Favor, con favor se paga”
Le había devuelto al viejo santo, lo que tantas veces recibió de él.
Colorín, colorado este cuento se ha acabado.
Fin.
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8:13

Había una vez en un país muy lejano un rey que tenía una hija muy hermosa. Eran muy felices hasta que un día la princesa se puso enferma. Vinieron a verla todos los médicos del reino, pero ninguno daba con lo que tenía la niña.
Hasta que un día apareció por allí un hombre sabio que iba de camino hacia unas tierras lejanas. Como todo el mundo hablaba de que la princesa estaba cada día más triste, más pálida,… él decidió ir a ver si podía remediar en algo la situación.
Así es que llegó a palacio y después de presentarse pidió permiso para poder ver a la princesa. El rey accedió esperanzado ya que veía cómo el estado de su hija empeoraba cada vez más.
Después de un rato, el sabio dijo:
- La princesa está grave; sin embargo, su mal se curaría fácilmente si come cerezas.
- ¡Cerezas! ¡Cerezas para la princesa! – se oyó por todo el palacio al instante.
Pero nadie las traía, no había ni una sola cereza en todo el palacio. Entonces los sirvientes salieron a buscarlas por toda la ciudad y por todos los alrededores. Uno a uno volvían tristes y cabizbajos porque ninguno las había encontrado.
Así es que el rey los envió a todos los rincones del reino a buscar cerezas y, tan desesperado estaba que ofrecía, como recompensa, la mano de su hija. El rey estaba dispuesto a casar a su hija con aquel que le trajese las deseadas cerezas.
- ¡El rey hace saber que aquel que lleve cerezas a la princesa se casará con ella! –pregonaron a los cuatro vientos los servidores de palacio.
La noticia llegó a oídos de un hombre que vivía en un lugar muy apartado, en medio del campo, cultivando frutales junto con su mujer y sus tres hijos. Nada más enterarse en el pueblo de la noticia corrió a su casa y reunió a toda la familia.
- ¡Hijos míos! La princesa está enferma y sólo se curará si come cerezas. El rey ofrece su mano a aquel que se las consiga. ¡Y el cerezo de nuestro jardín está cargadito de unas cerezas extraordinarias!
Todos en la casa se pusieron nerviosos y, el padre se dirigió al mayor de sus hijos:
- Hijo, tú eres el mayor de los tres, así es que serás tú quien lleve las cerezas a la princesa.
Entre todos recogieron un canasto de hermosas cerezas, prepararon el único caballo que había en la casa y un poco de comida y, así, el hijo mayor se puso en marcha.
Después de mucho rato cabalgando, en una encrucijada de caminos el joven se encontró con un anciano. Éste, después de saludar al muchacho, le preguntó:
- Buen mozo, ¿qué llevas en la cesta?
A lo que el joven, temeroso de que quisiera quitárselas, contestó.
- ¡Ratones! Llevo ratones.
- Ratones serán –dijo el anciano a continuación.
Tras este encuentro, el campesino continuó su camino hasta que llegó a las puertas del palacio. Una vez allí, les explicó a los guardianes que traía cerezas para la princesa. Los guardias quisieron ver el contenido del cesto, pero él no les dejó pensando que querían apoderarse de él.
La noticia recorrió rápidamente todo el palacio y, cuando el muchacho llegó a presencia del rey, ya todos estaban esperándole. Sin embargo, cuando el joven abrió el canasto, en lugar de las fantásticas cerezas que él y sus hermanos habían recogido, aparecieron un montón de pequeños ratoncitos que corrieron por toda la sala causando un gran revuelo y desconcierto.
Los guardianes cogieron al muchacho, que se había quedado mudo de la impresión y lo encerraron en las mazmorras, no sin antes darles una enorme paliza.
Al ver que no tenían noticias del hijo mayor, los padres pensaron que quizás le hubiese sucedido alguna desgracia por el camino y decidieron enviar al hijo mediado con la misma misión. ¡Todavía quedaban buenas frutas en el cerezo!
Volvieron a preparar el viaje, aunque esta vez ya no tenían caballo y el muchacho debía viajar a lomos de un burro que usaban en las tareas del campo.
Cuando el segundo de los hermanos llegó a la encrucijada de caminos, allí estaba otra vez el anciano. El cual le hizo la misma pregunta que a su hermano mayor:
- Buen mozo, ¿qué llevas en la cesta?
A lo que contestó el joven:
- ¡Ranas! Llevo ranas.
Al igual que su hermano, el joven desconfiaba de las intenciones del anciano y, por eso, no quiso decirle lo que en realidad llevaba en el canasto.
De igual manera el anciano contestó:
- Ranas serán.
Al llegar al palacio dijo a los guardianes:
- Llevadme ante el rey, traigo un cesto de cerezas para la princesa.
- ¿Estás seguro de que son cerezas? Ándate con ojo muchacho, que hace unos días vino un chico diciendo lo mismo que tú y lo que traía eran ratones. Y desde entonces está en el calabozo con cardenales por todo el cuerpo.
- ¡Claro que son cerezas lo que traigo!
Los guardianes le dejaron pasar no pensando que la historia volviera a repetirse; sin embargo, una vez que el joven abrió el canasto comenzaron a saltar de él docenas de ranas verdes, que saltaban y saltaban por todo el salón del trono causando el mismo alboroto que los ratones unos días antes.
- ¡Al calabozo! ¡Qué lo encierren! –gritaba muy enojado el rey.
Y así fue como los dos hermanos se encontraron en las mazmorras del palacio, molidos a palos los dos y sin poder explicar qué había sucedido con las cerezas.
Como seguían pasando los días y ninguno de los dos hermanos diera señales de vida, en casa del labrador estaban muy tristes y preocupados; por lo que, el menor de los hermanos dijo a su padre:
- Padre, déjeme ir a mí. Así podré enterarme de lo que les ha ocurrido a mis hermanos.
- No, hijo mío. Tú eres el único que nos queda –decía entre llantos la madre.
Pero tanto insistió que, al final, el padre hubo de darle su consentimiento. Aunque ya en el cerezo sólo quedaban algunas cerezas picoteadas por los pajarillos, padre e hijo reunieron las que pudieron y las colocaron en un viejo cesto. Entretanto, la madre le había preparado un trozo de pan con un poco de queso para el camino. Y, despidiéndose de sus padres con un cariñoso abrazo, el hijo menor emprendió el camino a pie, ya que no quedaba ningún otro animal en la casa.
Cansado pero ilusionado llegó el joven a la encrucijada de caminos y a quien diréis que se encontró. ¡Efectivamente allí se encontraba el anciano!
- Buen mozo, ¿qué llevas en la cesta? –le preguntó al igual que había hecho con sus hermanos.
- ¡Cerezas! Llevo unas cerezas con la esperanza de que puedan sanar a la princesa –contestó de manera sincera el joven.
- Pues, ¡cerezas serán! –le replicó el anciano.
Y, después de compartir con el anciano el pan y el queso, el muchacho continuó su camino.
Cuando llegó a las puertas del palacio y dijo a lo que iba, los guardianes no querían creerle; sin embargo, ante la insistencia del joven no tuvieron más remedio que acompañarlo hasta el salón del trono. Pensando que, al igual que en las dos ocasiones anteriores, tendrían que darle una paliza y encerrarlo en los calabozos junto a los otros dos infortunados.
Pero, una vez que el muchacho abrió al canasto, aparecieron ante los ojos de todos las más maravillosas y exquisitas cerezas que nadie hubiera visto jamás. El primer sorprendido era el mismo joven que no salía de su asombro.
Enseguida que la princesa mordió una de aquellas estupendas frutas los colores comenzaron a volverle a las mejillas y, no había comido más de dos o tres frutos, cuando ya era la misma muchacha alegre y hermosa que había sido siempre.
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8:09
Quisiera contaros una historia, que no creáis que sucedió en nuestros días, ni en nuestro pueblo, ni siquiera se, si fue o es invención.
Lo cierto es que a mí me la contaban, cuando era muy pequeña y me hacía mucha gracia.
Este cuento es de pedos y aunque la forma correcta de denominarlo es así, a mi me cuesta trabajo decirlo, prefiero llamarlo peo, pues así lo hacemos en nuestra tierra. El peo es una necesidad fisiológica e inevitable y por lo tanto todo el mundo se pee.
Érase una vez una muchacha de pelo tan negro como el carbón, su tez era blanca como la porcelana y sus ojos color de avellana. Pero a pesar de que era muy buena, siempre estaba sola, pues tenía un tremendo problema y es que no podía parar de tirarse peos.
Un día se acercó su vecina Pepita y le dijo:
_Esta noche hay un baile en la plaza del pueblo, ¿por qué no vienes conmigo?
Petronila, que así se llamaba la muchacha, le dijo:
_Tu conoces mi problema y sabes que no puedo ir.
_¡Se me ocurre una idea!
_¿Qué? Preguntó Petronila.
_Para evitar que te salga tanto aire por el culete, te pondrás un higo y así taponará la salida.
_No se si dará resultado
_ ¡Vamos inténtalo, no seas tonta!
Llegó la hora de marcharse a la fiesta y Petronila hizo lo que le dijo su amiga.
En el baile, Petronila causó admiración. Un muchacho que la vio, se acercó y la invitó a bailar .Estuvo bailando con ella, bailando y bailando sin parar y, cuanto más bailaba, más le gustaba y así siguieron, bailando y bailando, hasta que con tanto movimiento se salió el higo y se cayó al suelo.
El muchacho que vio el higo, lo cogió y se lo comió pero siguió bailando con Petronila, cuando de repente, a ésta se le escapó un pequeño gas, y otro y otro y otro….., sonaron los pedos. Unos pedos, largos y prolongados y el muchacho que ya no podía soportar más la sinfonía le dijo:
¡Doña, doña el culito se te fonda!
A lo que ella respondió:
¡Y usted don don que se comió mi tapón!
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8:07

Había una vez en un país muy lejano un rey que tenía una hija muy hermosa. Ésta tenía ya edad de casarse pero no encontraba ningún pretendiente que le agradase. Como quiera que el padre ya estuviera cansado de las negativas de su hija, éste le dio un ultimátum:
- Hija, ya es hora de que te decidas a escoger marido, así es que mañana voy a hacer venir al palacio a todos los mozos casaderos del reino para que elijas a uno de ellos por esposo.
- ¡Sólo me casaré con aquel que me traiga una pluma del pájaro bravío! –exclamó entonces la princesa, sabiendo que ésta era una empresa imposible.
Cuando al día siguiente el rey reunió a todos los muchachos casaderos les dio la noticia:
- Aquel de vosotros que le traiga a la princesa una pluma del pájaro bravío, se casará con ella.
Al escuchar esto, enmudeció toda la sala y uno a uno, todos los jóvenes fueron saliendo de manera más o menos disimulada y sin intención alguna de emprender tal misión; ya que todos ellos habían escuchado alguna vez historias terribles sobre tan temible animal.
El rey se enojó mucho y decidió que enviaría a sus mensajeros para extender la noticia a todos los rincones de su reino:
- ¡Aquel que traiga a la princesa una pluma del pájaro bravío se convertirá en su esposo! –vociferaban a los cuatro vientos todos los mensajeros.
Y todos cuanto escuchaban el pregón pensaban en lo imposible de la misión.
Bueno, todos no. Había un joven muchacho, hijo de una familia de campesinos pobres que, en secreto, estaba enamorado de la princesa, desde que la viera un día que su padre lo llevó al palacio cargado con un hatillo de leña.
- ¡Es mi oportunidad! ¡Tengo que conseguir esa pluma!
Sus padres, claro está, se pusieron muy tristes cuando supieron de las intenciones de su hijo; pero, sabedores de que ellos no podían darle nada, le dieron su bendición deseándole la mejor de las suertes.
Y se fue camino adelante, adelante,… hasta que empezó a hacerse de noche; entonces, vio una casa a los lejos y se encaminó hacia ella para ver si sus gentes le dejaban pasar la noche en ella.
Los habitantes de la casa resultaron ser gente agradable y hospitalaria que le invitaron a pasar la noche junto a ellos. Al saber el motivo de su viaje le dijeron:
- La verdad que es una aventura peligrosa pero si lograras encontrar al pájaro bravío, ¿podrías preguntarle dónde está la llave de la despensa? Lleva perdida muchos años y dentro sabemos que hay un tesoro.
- Si alcanzo a hablar con el pájaro le preguntaré por la llave.
A la mañana siguiente, el muchacho se despidió de aquella gente y prosiguió su camino.
Después de varios días sin ver a nadie, encontró que tenía que cruzar un río. Allí había un hombre montado en una barca que era el que cruzaba a la gente de una a otra orilla. Enterado del lugar al que se dirigía el joven, el hombre le dijo:
- No te cobraré el viaje si me haces un favor.
- Dime y lo haré encantado –contestó el muchacho.
- Si tienes la suerte de ver al pájaro bravío y de regresar, me gustaría que le preguntaras qué debo hacer para deshacer este encantamiento; ya que, has de saber que llevo muchos años sin poder moverme de esta barca.
- No te preocupes que si lo encuentro lo preguntaré.
Tras varias jornadas más de camino, el joven llegó hasta la guarida del pájaro bravío; sin embargo, no se encontró con el pájaro sino con su mujer.
- ¿Qué haces muchacho? ¿Cómo te atreves a acercarte aquí? ¿Es que no sabes que aquí vive el pájaro bravío? –dijo la mujer angustiada.
- Lo sé y por eso precisamente vengo –contestó el joven.
A continuación el muchacho le contó a la mujer la razón de su visita y le habló de las preguntas que quería hacerle al pájaro.
La mujer se apiadó de él porque le pareció un muchacho de buen corazón, por lo que le propuso:
- Verás, te vas a esconder en este agujero de aquí; cuando venga el pájaro yo le preguntaré y cuando se quede dormido le arrancas una pluma y escapas por este otro lado.
Cuando el pájaro bravío llegó al nido le dijo a su mujer:
- ¡Aquí huele a hombre!
- Que tonterías dices marido. Aquí sólo estamos tú y yo.
- ¡Pues yo huelo a hombre!
- ¡Ah! Ya sé. Cuando tú estabas fuera ha pasado por aquí un muchacho. Y fíjate que quería saber dónde estaba la llave de la alacena que tiene el tesoro. Pero, claro, yo no sabía nada de eso. Así es que le dije que se marchara.
- Esa llave está en una esquina del pajar, debajo de un montón de paja.
- También quería saber lo que tenía que hacer el barquero para poder dejar la barca –le preguntó disimuladamente la mujer.
- Ese tonto… lo único que tiene que hacer es que cuando alguien se monte en la barca salga de ella dejándolo allí; así el encantamiento se lo pasará a la otra persona –respondió confiado el pájaro.
- Basta ya de charla, marido mío. Échate aquí en mi regazo a dormir un poco que debes venir muy cansado.
De esta manera, el temible pájaro bravío echó su cabeza sobre las piernas de la mujer y ésta le acarició la cabeza hasta que se quedó profundamente dormido. Entonces el muchacho aprovechó para salir de su escondrijo, dio un fuerte tirón de una de las bellas plumas del pájaro y arrancó a correr a toda la velocidad que le daban sus piernas.
Cuando llegó al río, el barquero le preguntó por su consulta.
- Ahora mismo no recuerdo bien lo que me ha dicho el pájaro, pero te prometo que en cuanto me acuerdo vengo y te lo digo.
Después de cruzar se bajó de la barca y cuando ya se hubo alejado unos pasos dijo el joven:
- Acabo de acordarme; que dice el pájaro que para quitarte el encantamiento lo único que tienes que hacer es dejar a otro en tu lugar.
- ¡Ven, vuelve muchacho! ¡Te daré mucho dinero! –comenzó entonces a gritar el barquero.
- Lo siento amigo. Tengo mucha prisa – le gritaba el joven alejándose.
Tras varios días de viaje, el muchacho llegó a la casa dónde había pasado una noche en el camino de ida. Allí lo recibieron con grandes signos de alegría porque pensaban que no volverían a verlo.
- La llave de la despensa está en una esquina del pajar, debajo de un gran montón de paja –les dijo en cuanto que les hubo saludado.
Todos se pusieron muy contentos y, ayudándose con palas y rastrillos, se fueron al pajar; donde encontraron la llave tal y como había dicho el pájaro bravío. Y, efectivamente, encontraron una enorme cantidad de monedas de oro.
La familia agradecida con el muchacho, le regaló a éste una buena bolsa de monedas.
Así es como, al cabo de algunos días más de camino, el joven llegó al palacio del rey.
Como era de esperar, ningún otro joven había llegado antes que él, así es que todos quedaron boquiabiertos cuando el muchacho les fue contando su aventura hasta conseguir la pluma del pájaro bravío. Pluma que le entregó a la princesa junto con una enternecedora sonrisa.
La princesa estaba tan impresionada, o más, que los demás; y, por descontado, que aceptaba a este joven tan apuesto y valiente como esposo.
De manera que, el joven mandó buscar a sus padres y se celebraron las bodas con grandes fiestas a las que se invitó a todos los habitantes del reino.
Y yo que estaba allí, me hicieron un traje de papel y me dieron una patada en el culo y colorín colorado el que no levante el culo se le quedará pegado.
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7:57
